<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7128187</id><updated>2011-10-10T08:21:03.166+04:00</updated><title type='text'>The Delhi experience</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://txarliter.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://txarliter.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>charliter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07765522625310045808</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>23</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7128187.post-111289255605260078</id><published>2005-04-07T20:38:00.000+04:00</published><updated>2005-04-07T20:49:16.056+04:00</updated><title type='text'>Goa</title><content type='html'>Goa es uno de esos lugares que mantienen viva la ilusión de que todavía existen los paraísos terrenales, siempre y cuando el concepto de paraje idílico incluya elementos como cálidas playas, clima tropical todo el año, tranquilidad rozando la parálisis y paisajes repletos de palmeras, que también habrá a quien le resulta paradisíaco un pueblo en los montes de la Serranía de Cuenca o un encierro en un convento benedictino, por poner un caso. Para todo hay candidatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una escapada a Goa después de los grises y hoscos meses del invierno en Delhi multiplica aún más el efecto nirvánico de los placeres allí prometidos y hallados. Al llegar a Goa, sobrecoge ante todo la claridad deslumbrante, la luz desbordante que inunda todo. Luego los sentidos admiran el colorido de las casas, la alegría de las palmeras, como fuegos artificiales estallando por doquier, el aire tibio, el olor de las especies y el mar. Nada más dejar las bolsas en el hotel, bajamos a la cercana playa. El primer encuentro con el Índico trae resonancias aventureras. Me vienen a la cabeza los nombres de Emililo Salgari y Sandokán, las rutas de la seda y las especias, imagino a Astérix y Obélix sobrevolando sus aguas sobre una alfombra voladora camino de socorrer al maharajá y su hermosa hija en “Astérix en la India”…. Soy consciente de que este último es un pensamiento pueril y ñoño, pero el océano ya no me sugiere nada más elevado. Simplemente me invita a zambullirme en sus tibias aguas. La puesta de sol, con el cielo y el agua teñidos de violeta, es estremecedora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Goa es una de las zonas de la India que mayor contacto ha tenido con los europeos históricamente. Los portugueses la colonizaron en el siglo XVI y la convirtieron en un estado rico gracias al comercio, además de dejar la huella del cristianismo. Luego pasarían por allí holandeses e ingleses. Decaída y olvidada durante siglos, en la década de los 70 se puso de moda como destino turístico de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;hippies &lt;/span&gt;de todo el mundo. Muchos de los que llegaron entonces renunciaron o no fueron capaces de volver a sus lugares de origen, y se establecieron allí de manera permanente. A aquellos pioneros se les reconoce al instante al toparse con ellos: la voz descascarillada, la piel endurecida como la corteza del coco, calvas que conviven con melenas a la altura del hombro, un niño mulato fruto de su unión con alguna nativa, el porro siempre a mano… Años de exposición al sol y escasa moderación en las costumbres han convertido a estas leyendas vivientes en benditos y felices pellejos humanos.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Goa también es famosa por su fiesta continua. Con la excepción de los sofocantes meses del monzón (calor y lluvia a raudales), durante todo el año la juerga asegurada es uno de los reclamos más atractivos para sus visitantes (que van desde batallones de turistas ingleses o australianos llegados en rebosantes &lt;span style="font-style:italic;"&gt;charters &lt;/span&gt;hasta pijos madrileños incapaces de recordar el nombre de un solo pueblo o playa pero que conocen al dedillo la geografía discotequera, pasando por mochileros de toda procedencia, rastafaris o los omnipresentes israelíes, y hasta descendientes de los maharajás que se desplazan en helicóptero, según cuentas las leyendas), y para muchos el mayor aliciente. Goa compite con Ibiza y Londres en fiestas chic e innovación musical. Durante la temporada alta se organizan &lt;span style="font-style:italic;"&gt;raves &lt;/span&gt;de varios días de duración en playas o montes, y en las discotecas asomadas a los acantilados (muchas de propiedad estatal) no deja de atronar el ritmo del Goa Trance, el estilo musical propio orgullo de los DJs locales. Más de un perjudicado tras una excesiva exposición a estos deleites deambula por las pistas de baile con la mirada ablandada y la mente confusa. No es fácil reencontrarse con uno mismo bajo una tormenta &lt;span style="font-style:italic;"&gt;tecno &lt;/span&gt;de 500 decibelios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Relajados y confiados como angelitos en este nuestro particular edén, pudimos llevar a cabo dos acciones completamente vedadas en nuestras actividades cotidianas en Delhi. La primera fue comer pescado, producto difícilmente asequible en la capital debido a las dudosas condiciones de traslado y conservación que suelen desaconsejar su consumo en tan distante punto del océano. Para compensar la ausencia durante un largo trimestre de este producto esencial en la dieta, las comidas y cenas durante los días que pasamos en Goa consistieron invariablemente en diferentes variedades y recetas de pescado (no llegué a desayunar café con gambón, pero tentado estuve). Lo malo es que para degustar tales exquisiteces había que pasar por el requisito previo de esperar nunca menos de una hora entre el momento de ordenar la comanda y el de recibir el plato en la mesa. La culpa es el carácter &lt;span style="font-style:italic;"&gt;sousegado &lt;/span&gt;de los locales, rasgo característico y reconocido de su personalidad, por el que un goanense (valga el gentilicio) jamás se apresurará ni alterará su perenne calma, y nunca podrá imaginar, siquiera remotamente, la existencia de ese estado de animo, tan familiar en Occidente, conocido como estrés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La otra actividad impensable en Delhi que la bonanza de las condiciones en Goa hizo posible fue la de alquilar una motocicleta para excursiones y desplazamientos. El tráfico es escaso, las carreteras despejadas y las distancias, aunque no enormes, requieren de algún tipo de transporte motorizado, por lo que nada más fácil ni conveniente que alquilar una &lt;span style="font-style:italic;"&gt;scooter &lt;/span&gt;al módico precio de 100 rupias diarias (gasolina aparte) y lanzarse a explorar el terreno. Más felices a bordo del cacharro que Desi en Verano Azul o que la princesa Hepburn paseando por las calles de Roma junto al caballero Peck, recorrimos la costa norte de Goa visitando pueblos y playas de nombres tan estrambóticos como sugerentes: Candolim, Calangute, Anjuna, Vagator, Mandrem, Arambol… También Old Goa, donde dos colosales iglesias semiabandonadas dan fe de la grandeza de la urbe construida en su día por los portugueses, y la capital, Panaji, de colores pasteles y reminiscencias coloniales, que por momentos engaña la percepción del viajero y le hace sentirse en La Habana o Maracaibo, y no en un discreto y encantador rincón asiático.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Goa, una de las muchas Indias, y una de mis favoritas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://pg.photos.yahoo.com/ph/charliter/album?.dir=ccc7&amp;.src=ph&amp;store=&amp;prodid=&amp;.done=http%3a//pg.photos.yahoo.com/ph/charliter/my_photos" target="blank"&gt;Fotos&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7128187-111289255605260078?l=txarliter.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://txarliter.blogspot.com/feeds/111289255605260078/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7128187&amp;postID=111289255605260078' title='23 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/111289255605260078'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/111289255605260078'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://txarliter.blogspot.com/2005/04/goa.html' title='Goa'/><author><name>charliter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07765522625310045808</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>23</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7128187.post-110673698515155507</id><published>2005-01-26T14:53:00.000+04:00</published><updated>2005-03-29T12:36:32.283+04:00</updated><title type='text'>Reportaje en El Mundo</title><content type='html'>Las aventuras de Charliter, también en la prensa seria:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="titulo"&gt;&lt;a href="http://www.elmundo.es/magazine/2005/278/1106336496.html" target="blank"&gt;El negocio de las cabelleras indias&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en &lt;span class="titulo"&gt;&lt;a href="http://www.casaasia.org/GestorPeticiones?aplicacion=info&amp;origen=noticia_infoasia&amp;destino=ficha_noticia&amp;codigo=3163" target="blank"&gt;Casa Asia&lt;/a&gt;.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7128187-110673698515155507?l=txarliter.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://txarliter.blogspot.com/feeds/110673698515155507/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7128187&amp;postID=110673698515155507' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/110673698515155507'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/110673698515155507'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://txarliter.blogspot.com/2005/01/reportaje-en-el-mundo.html' title='Reportaje en El Mundo'/><author><name>charliter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07765522625310045808</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7128187.post-110328284436037988</id><published>2004-12-17T15:25:00.000+04:00</published><updated>2004-12-17T15:40:25.503+04:00</updated><title type='text'>De vuelta</title><content type='html'>En Madrid salgo a la calle. El cielo vuelve a ser azul y no grisáceo, y el aire limpio, tan oxigenado que casi daña mis maltratados pulmones, repletos de anhídrido carbónico indio. La atmósfera me parece alarmantemente tranquila. No hay fauna animal a la vista, ni bueyes, ni jabalíes, ni camellos, si acaso perros paseados por sus dueños. El tráfico es ordenado y cívico: no hay bocinazos continuos, ni rickshaws jugando a kamikazes. Ninguna vaca interrumpe impunemente la circulación. Tanto sosiego me lleva a pensar si Madrid es una ciudad aburrida o demasiado civilizada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llego al kiosco, apoquino un euro por el periódico, recuerdo que allí pagaba 1,5 rupias (un duro de los antiguos), no me aburría más su lectura y me cabreaba menos. La superabundancia de información me sobrepasa: 80 páginas de periódico, diarios gratuitos, canales de noticias en el metro, docenas de revistas, telediarios a todas horas, radio, Internet... El aplastante peso del "primer mundo", imagino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Observo, nunca antes me había llamado la atención lo despejadas que están las calles: no hay vendedores de flores o comida, ni puestos de zumos, ni peluqueros ni zapateros, ni siquiera mendigos o gente sin otra ocupación que dejar pasar las horas. Por supuesto nadie duerme en ellas, o sólo los extremadamente desfavorecidos. Me fijo en el vestuario de la gente, todos tan apresurados: predominan los negros, grises, azules marinos. Ni rastro de amarillos, naranjas, rojos, violetas, rosas. Como si el televisor se hubiera estropeado y devolviera las imágenes en blanco y negro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora he perdido el título de “Sir”, tan misteriosamente como lo había ganado al llegar a la India, aunque ni entonces hice nada por conquistarlo ni ahora por desmerecerlo. Ya no soy un ser privilegiado: nadie me trata con reverencia, a lo más que puedo aspirar es a que lo hagan con educación. Tampoco despierto curiosidad: nadie me mira, nadie me sonríe, nadie intenta sacarme unas rupias. Supongo que entre iguales no es fácil llamar la atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo que hacer la compra. De camino al súper recuerdo el mercado de Vasant Vihar, con sus tenderos atentos y eficaces, los pequeños puestos magníficamente abastecidos. Encuentro el supermercado excesivamente higienizado: la luz blanca de hospital, los productos perfectamente alineados en las estanterías, los suelos resplandecientes y deslizantes. Sospecho que tanta pulcritud contagiará a los alimentos y los privará de todo sabor. Si al menos pudiera encontrar haldi, chili powder o garan masala con que aderezar la comida, pero me tengo que conformar con pimienta y salsa de tabasco Mcilhenny.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dirijo a la salida, deposito los productos frente a una de las cajeras, me echa la cuenta: 27,3 euros. Por ese dinero podría hacer la compra una semana en la India. Contraataco, ofrezco 15 euros. La cajera me mira con cara de no entender y me repite el importe: 27,3 euros. Explico que lo que llevo no vale (aunque lo cueste) tanto dinero, aún así aumento mi oferta a 18 euros. La cajera empieza a ponerse nerviosa, busca a alguien con la mirada. No me parece buena regateadora: negocia recurriendo al dramatismo en vez de a buenos argumentos. Aumento hasta mi último precio: 20 euros. La cajera está a punto de apretar el botón para alertar a Seguridad; antes de que lo haga, me resigno y pago los 27,3 euros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la calle llevo puesto el discman, escuchando la música de una de las películas de Bollywood triunfadoras este año. El ritmo me contagia y esbozo algún pase de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;punjabi dance&lt;/span&gt;. La gente me mira (ahora sí) y se ríe (no sonríe). No me importa, me imagino persiguiendo a mi heroína sobre las cumbres nevadas del Himalaya, luego por praderas donde las espigas llegan a la cintura. Finalmente la encuentro en un oasis en mitad del desierto, bellísima con su sari azotado por el viento. Un momento. ¿Desierto en pleno Madrid? ¿Cómo es posible? Ah claro, me doy cuenta de que he llegado a casa y la estoy viendo a ella, mi pequeña, mi memoria permanente de la India, sorprendente y mágica, ahora tan lejos, pero cercana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acerco a ella, nos repetimos una vez más la frase pronunciada con la reiteración de un mantra desde que volvimos: “No digas que fue un sueño”. De acuerdo, intentaré no decirlo, pero sé que me costará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7128187-110328284436037988?l=txarliter.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://txarliter.blogspot.com/feeds/110328284436037988/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7128187&amp;postID=110328284436037988' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/110328284436037988'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/110328284436037988'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://txarliter.blogspot.com/2004/12/de-vuelta.html' title='De vuelta'/><author><name>charliter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07765522625310045808</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7128187.post-109664152284197790</id><published>2004-10-01T18:32:00.000+04:00</published><updated>2004-10-01T18:43:12.243+04:00</updated><title type='text'>Bombay</title><content type='html'>Durante mucho tiempo, supongo que como a muchos de mi misma generación, mi única noción acerca de Bombay fue que se trataba, como Hawai, de un paraíso, que a veces &lt;a href="http://www.trovo24.de/s_mecano.htm" target="blank"&gt;ella&lt;/a&gt; se montaba en su piso. Pero resulta que Bombay no es un sitio idílico, por lo menos para la mayoría de sus 16 millones de habitantes. Tal vez el señor Cano, cuando compuso la mítica tonadilla, no encontró enclave que mejor rimara con “Hawai” para encajarlo en la breve lista de lugares paradisíacos que la protagonista soñaba con visitar algún día, así que no dudó en otorgar tal cualidad a Bombay, sacrificando la realidad a cambio de redondear un verso que se convertiría en mítico en la historia musical española de los ochenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que Bombay, o Mumbai, puede no ser un paraíso, pero sin duda es un lugar ensoñador y mágico. Capital comercial y administrativa  durante los muchos años en que la India enriquecía las arcas del Imperio Británico, es todavía el principal centro industrial y financiero del país. La huella inglesa se palpa en los majestuosos edificios victorianos, que a veces parecen transportar al desconcertado visitante a una especie de Londres tropical, en barrios como Colaba o zonas como Gateway of India y la Universidad, en los autobuses rojos de dos pisos, idénticos a los de la City, en locales que todavía conservan un aire colonial, con sus ventiladores de aspa, sus enormes ventanales y sus muebles de época, en los que se diría que en cualquier momento un David Niven impolutamente vestido de blanco va a entrar a refrescar el gaznate con un &lt;em&gt;sweet lime soda&lt;/em&gt;, después de una jornada cazando tigres a lomos de un elefante junto al maharajá de Kapuntala. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atraídas por su magnetismo, cada día llegan a Bombay no menos de 1.500 personas con las manos vacías y la esperanza de buscar una vida mejor en la gran capital. Dado que la ciudad está asentada sobre una lengua de tierra que se adentra en el Mar Arábigo, por lo que más de la mitad de su superficie está delimitada por el agua, es fácil imaginar los problemas de amontonamiento humano que esto supone. A diferencia de la más espaciada Delhi, las calles de Bombay están siempre congestionadas, y por la noche es necesario sortear a los muchos que duermen en el suelo. Allí están los mayores &lt;em&gt;slums &lt;/em&gt;(poblados de chabolas) de Asia, probablemente también del mundo. La mafia controla el inframercado inmobiliario: el metro cuadrado de chabola se cotiza a precio de oro. No es broma: el precio de una chabola en Bombay puede ser mayor que el de un apartamento medio en Nueva Delhi. Los &lt;em&gt;slums &lt;/em&gt;se organizan como comunidades independientes, con sus propios criterios administrativos y distributivos, a menudo dirigidos por el Shiv Sena, el partido fundamentalista hindú que dice representar a los que no tienen nada.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Bombay es también una ciudad con una cara vital y luminosa: la de los rascacielos que flanquean Marine Drive, el quilométrico paseo marítimo que bordea la bahía al sur de la ciudad; la de Chowpatty o Candy Beach, las playas donde al atardecer la gente pasea, monta en tiovivos, sorbe agua de coco o saborea &lt;em&gt;bhelpuri&lt;/em&gt;; la de los centros de negocios, que transmiten energía y vigor a la ciudad como golpes de baterista; la que emana de Mani Bhawan, la casa donde vivió el Mahatma Gandhi durante quince años; la de bares y restaurantes y marcha nocturna, inexistente en cualquier otra ciudad de la India; y por supuesto, el &lt;em&gt;glamour &lt;/em&gt;un tanto &lt;em&gt;kitsch &lt;/em&gt;que desprende Bollywood, la industria de sueños cinematográficos que embelesa a millones de indios con sus historias imposibles. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aaaaay... ¿Cuándo volveré a Bombay? &lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7128187-109664152284197790?l=txarliter.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://txarliter.blogspot.com/feeds/109664152284197790/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7128187&amp;postID=109664152284197790' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/109664152284197790'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/109664152284197790'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://txarliter.blogspot.com/2004/10/bombay.html' title='Bombay'/><author><name>charliter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07765522625310045808</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7128187.post-109335021600356819</id><published>2004-08-24T16:15:00.000+04:00</published><updated>2004-08-24T16:30:04.633+04:00</updated><title type='text'>En el cine</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;No hay muchas diversiones públicas (no cuentan las fiestas privadas que organizamos los &lt;em&gt;guiris&lt;/em&gt;) en Nueva Delhi, pero siempre queda la opción de acercarse al cine, donde el entretenimiento está garantizado incluso al margen de la calidad de la cinta. Sobre todo si la película es local; o sea, de Bollywood.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;El argumento estándar de una película india es simple: chico conoce a chica, se enamoran, hay problemas, se solucionan los problemas, final feliz. Entre medias suelen aparecer una serie de temas recurrentes, siendo los más manidos el conflicto India – Pakistán, las relaciones de pareja en ciernes que se enmarañan con la aparición de un tercero/a, suegra y nuera que se detestan (aunque pueden acabar haciendo las paces) y otras complicaciones en las relaciones familiares, el amigo/a confidente del/ de la protagonista... La historia debe desarrollarse durante un metraje no inferior a las dos horas y media (se suelen aceptar como adecuadas las tres horas de duración), con preceptivo descanso a media película y visita al bar y/o aseos.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Es imprescindible que los actores sobreactúen, que ellos estén mazas y ellas insinuantes, que aparezca algún badulaque en papel secundario para hacer reír al público, que salgan muchos exteriores (si el presupuesto lo permite, que sea Dubai, Sydney, Londres o Nueva York), que el guión construya un buen &lt;em&gt;masala&lt;/em&gt; de momentos para la risa y para el llanto (aunque a veces no quede del todo claro cuáles con cuáles) y, sobre todo, incluir varios números musicales, vengan o no a cuento (tampoco venía muy a cuento que de repente se pusieran a cantar en cualquier escena en los musicales americanos y a nadie le parecía extraño), con canciones que en caso de éxito alcanzan números uno de popularidad, y eléctricos bailes en los que los actores demuestran con sus dotes para la danza que son algo más que meros iconos decorativos, algunos en la categoría de semidioses.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Fundamental es que la película contenga el adecuado toque &lt;em&gt;spicy&lt;/em&gt;. La sensualidad siempre debe estar presente, aunque en un país tan pudoroso o reprimido como la India todo el asunto erótico-festivo debe limitarse a la sugerencia y a dejar que las omitidas escenas carnales se desarrollen en la imaginación del espectador, pero nunca ser proyectadas en la pantalla. Los actores jamás se besarán, aunque en los exuberantes números musicales dedicados al cortejo amoroso se devoren visual y gestualmente, con sus ligeras ropas y largas cabelleras ondeando bajo ventoleras generadas por potentes ventiladores.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;No menos entretenido que el argumento de la película es observar las reacciones del público local, que se comporta a menudo como en la platea de un teatro: como si los fotogramas pudieran apreciar sus reacciones, los espectadores aclaman las proezas del héroe, vitorean la muerte del villano, silban en las escenas picaronas y despiden los títulos de crédito con aplausos. Los cines indios no son recomendables para maniáticos de la tranquilidad y puristas enemigos de las viandas en la sala: los móviles suenan tan a menudo como en el restaurante del VIPS de Serrano a la hora de comer, las madres ven la película con sus escandalosos churumbeles en brazos, y un &lt;em&gt;combo&lt;/em&gt; compuesto de hot dog + palomitas gigantes + refresco cuesta la irresistible cantidad de 90 rupias (1,5 euros).&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;¿Quién da más diversión?&lt;/p&gt; Fotos del último viaje a Ladakh en &lt;/span&gt;&lt;a href="http://photos.yahoo.com/charliter"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;http://photos.yahoo.com/charliter&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7128187-109335021600356819?l=txarliter.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://txarliter.blogspot.com/feeds/109335021600356819/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7128187&amp;postID=109335021600356819' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/109335021600356819'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/109335021600356819'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://txarliter.blogspot.com/2004/08/en-el-cine.html' title='En el cine'/><author><name>charliter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07765522625310045808</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7128187.post-108859728420229871</id><published>2004-06-30T16:01:00.000+04:00</published><updated>2004-06-30T16:08:04.203+04:00</updated><title type='text'>Old Delhi</title><content type='html'>Nueva Delhi es una ciudad asentada sobre ruinas que a su vez estaban construidas sobre otras ruinas. Durante siglos han pasado por aquí invasores, conquistadores, sagas, dinastías, monarquías, príncipes, regentes, muchos traicionados y asesinados por sus propios hijos, o hasta por sus sobrinos, en los casos más melodramáticos. De la mayoría de los antiguos delhiítas (no sé si es correcto este gentilicio, traduzco libremente del inglés &lt;em&gt;delhiits&lt;/em&gt;) no quedan más que restos, monumentos en los mejores casos, no se va a tocar aquí el tema de las políticas locales para la conservación del patrimonio histórico-cultural, eso sí, algunos (monumentos) magníficos. Con todo, hubo dos moradores que dejaron los cimientos de lo que hoy es Delhi: los mogoles y los ingleses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad, Nueva Delhi es la menos india de las ciudades indias, al menos en apariencia. Los ingleses reinventaron entre finales del siglo XIX y principios del XX la histórica y decrépita Delhi como la nueva capital administrativa del país, lejos de las congestionadas Calcuta y Bombay. A partir de un eje central de edificios monumentales, el Raj Path (pronúnciese como un madrileño puro pronunciaría “raspa”) construyeron (entre 1910 y 1930) redes de avenidas, arboladas y rodeadas de edificios residenciales, que poco a poco se han ido extendiendo para unir lo que antes eran pueblos o colonias y ahora son barrios engullidos por la megalópolis. Por eso, al llegar a Nueva Delhi, sin dejar de ser un sitio asombroso y digno de verse, no se tiene del todo la sensación de “estar en la India”, en el sentido de que lo que se encuentra aquí no se corresponde con la imagen que el viajero occidental trae formada de este país. De acuerdo, todo es más o menos pintoresco, hay vacas por la calle y los billetes llevan el careto sonriente de Gandhi: indudablemente estás en algún lugar exótico, pero es cierto que una estampa de Nueva Delhi “no parece” la India. Lo mismo podrías estar en el barrio indio de Los Ángeles (California, no San Rafael).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta que visitas Old Delhi. Entonces ya no hay dudas: incuestionablemente, estás en la India.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Retomando la historia, y abreviando, en 1638 el emperador mogol Shah Jahan trasladó la capital de su imperio de Agra a Delhi, y no contento con haber empezado a construir en 1631 el Taj Mahal en Agra (que se terminó 22 años después), edificó una nueva urbe que llamó, en un derroche de modestia y originalidad, Shahjahanabad. Diez años después ya estaban en pie el imponente Red Fort, la mezquita de Jama Masjid (la más grande de la India) y Chandni Chowk (la espina dorsal comercial y circulatoria), todavía hoy los tres centros gravitatorios alrededor de los que orbita todo Old Delhi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es difícil describir las sensaciones que se tienen después de la primera visita a Old Delhi, especialmente si, como es el caso del que suscribe, no se ha visto antes de la India más que la un tanto fantasmal e irreal New Delhi. Para empezar, hay mucha gente. Muchísima. El resto de Delhi no da la sensación de ser una ciudad habitada por 14 millones de habitantes. Old Delhi sí. No es que estén ahí metidos los 14 millones, pero pueden ser 3 o 4 los que habiten un área que no será más grande que Segovia o Cuenca. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La actividad es frenética allá donde pases. Los sentidos se quedan cortos: faltan ojos, oídos y olfato para abarcarlo todo. Los comercios exhiben muestrarios inagotables de cualquier tipo de mercancías; los bazares se extienden por calles laberínticas, algunas tan estrechas que se alcanza a tocar los edificios de ambos lados de la calle extendiendo los brazos; los mendigos se apiñan en los lugares en los que les sirven un plato de arroz o de dal; los &lt;em&gt;cycles&lt;/em&gt; (taxi-bicicleta) sustituyen a los rickshaws y compiten por cada milímetro de espacio en las calzadas. En todas partes parece que se impone el desorden, la suciedad, la confusión, aunque siempre entremezclados con chispazos de vida, gestos, miradas, sonrisas. Old Delhi transporta a otro universo, otra época, otro espacio, otras coordenadas. Desubica, golpea, desconcierta. De no ser porque no tienes el mando a distancia en la mano, podrías creer que estás viendo un documental en la tele, aunque tan hiperrealista que más bien se diría que te has puesto unas gafas de realidad virtual y estás pasando tus vacaciones imaginarias en la India. A lo mejor las agencias de viajes del año 2050 ofrecen estos servicios, ¿qué no? Ya llegará, de momento lo mejor es ver el espectáculo &lt;em&gt;in situ&lt;/em&gt;. &lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7128187-108859728420229871?l=txarliter.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://txarliter.blogspot.com/feeds/108859728420229871/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7128187&amp;postID=108859728420229871' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108859728420229871'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108859728420229871'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://txarliter.blogspot.com/2004/06/old-delhi.html' title='Old Delhi'/><author><name>charliter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07765522625310045808</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7128187.post-108790341226239025</id><published>2004-06-22T15:08:00.000+04:00</published><updated>2004-06-22T18:28:42.876+04:00</updated><title type='text'>Veena</title><content type='html'>Veena es nuestra criada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;b&gt;¡¡¡¡¡¡¡MMMMMEEEEECCCCC!!!!!!!!&lt;/b&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué fue eso? Ah claro, bocinazo del detector de expresiones políticamente incorrectas. Rectifico: Veena es nuestra sirvienta, asistenta, mucama, chica, doméstica, muchacha, doncella o maritornes, como se la prefiera denominar (¿mejor?).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la India es normal que todas las familias tengan por lo menos una persona ayudando en la casa. Es otra consecuencia de la superpoblación, no todo el mundo puede tener un empleo, por muy mísero que sea, así que mucha gente se dedica a servir en casas de otros, normalmente los de castas bajas en las casas de castas superiores. Incluso las familias modestas tienen su &lt;em&gt;servant&lt;/em&gt;, y no sólo una, pueden tener dos o incluso tres. La gente con dinero posee auténticos ejércitos de sirvientes. Nuestra vecina, por ejemplo, una señora de posibles, tiene jardinero, chofer, cocinera, mayordomo y otro lacayo de actividad no identificada que se pasa el día en la puerta de la casa aparentemente sin otra ocupación que dejar pasar las horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trabajar en casa de unos guiris como nosotros es un privilegio para cualquier nativo. Generalmente, los indios pagan una miseria a sus sirvientes, les mantienen en régimen de semiesclavitud y les tratan de forma despótica. Nosotros los occidentales somos infinitamente bondadosos en comparación, y les pagamos con mucha más generosidad, aunque sus tarifas sigan siendo ridículas para los estándares europeos (la nuestra nos cuesta 3.500 rupias al mes, unos 60 euros). Siempre hay que tener un ojo encima de ellos, eso sí, para que no desaparezcan sospechosamente rápido los plátanos recién comprados o el rollo de papel Albal, vigilar las vueltas de la compra o para que la capa de polvo no impida leer las cubiertas de los libros de la estantería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Veena la heredamos de los antiguos moradores de la casa, una pareja de franceses (Sisú y Tití). Es de Kerala, tiene 32 años y dos hijos de 15 y 11 (cifras aproximadas). La verdad es que es muy buena persona, honrada (no nos sisa más que lo imprescindible), cariñosa, sonriente y bienhumorada como la mayoría de la gente del sur. También un poco lerda, todo hay que decirlo. Viene todos los días entre las 9:30 y las 10, no viene sábados y domingos porque no queremos que venga esos días, si no también estaría aquí, y se marcha una vez ha terminado de recoger después de comer, cuando no la despachamos antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos conceptos relacionados con la intendencia doméstica no los tiene del todo bajo control: hay que explicarle una y otra vez que el polvo desértico que invade la casa continuamente debe limpiarse cada día, o que no es necesario echar cinco chorros de Cristasol para limpiar una ventana. El mayor inconveniente es que sus fundamentos de cocina son tan básicos que todo su repertorio gastronómico se agotó en la primera semana. También tiene un problema de falta de iniciativa: todo le tiene que ser dicho, porque de &lt;em&gt;motu propio &lt;/em&gt;nunca hará nada. Es necesario ser paciente, una vez descartada la opción de tratarla a latigazos. Al menos mantiene la casa ordenada y limpia, lava (a mano, no tenemos lavadora), plancha (o lo intenta), hace la compra... Hay que reconocer que es un lujo (asiático) que sólo disfrutaremos este año, no quiero pensar lo duro que será volver a tener que fregar platos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio resultaba extraño tenerla todo el día merodeando por la casa, pero ya me he acostumbrado a su presencia, bastante silenciosa por otra parte. Yo para ella soy el “master”, y le inspiro una mezcla de temor, respeto y devoción. Hay momentos en los que no está haciendo nada, tampoco somos una familia con niños, perros o fauna similar, por lo que muchos días sus quehaceres son bastante reducidos. Sin embargo, si aparezco cerca suyo aparentará siempre tener alguna ocupación, ordenar por enésima vez los trapos de la cocina o alinear los zapatos en la estantería de los zapatos. Alguna vez le he dicho que ponga la radio para entretenerse, o incluso que se siente cuando quiera y descanse un rato, instrucciones que obedece al momento y olvida al día siguiente. Sería más divertido tener una doncella al estilo Florinda Chico, de aquellas que hacen el papel de madres adoptivas, pero en fin, qué se le va a hacer.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7128187-108790341226239025?l=txarliter.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://txarliter.blogspot.com/feeds/108790341226239025/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7128187&amp;postID=108790341226239025' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108790341226239025'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108790341226239025'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://txarliter.blogspot.com/2004/06/veena.html' title='Veena'/><author><name>charliter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07765522625310045808</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7128187.post-108704976367999192</id><published>2004-06-12T17:55:00.000+04:00</published><updated>2004-06-12T18:16:03.680+04:00</updated><title type='text'>En la comisaría</title><content type='html'>&lt;p&gt;Durante nuestra visita a Bombay (próximamente en este diario) tuvimos la mala suerte de extraviar nuestra flamante cámara digital. No quiero entrar en detalles: es un tema doloroso que prefiero no remover. Sólo diré que nos tuvimos que resignar a comprar otra cámara y a intentar que el seguro pague la primera. La aseguradora sólo cubre objetos personales que hayan sido robados de forma violenta (no perdidos ni sustraídos mediante hurto), y además exige que se presente la denuncia correspondiente, así que no tuvimos más remedio que visitar una comisaría de policía para denunciar el violento robo del que habíamos sido desgraciados objetos. (Espero que entre los lectores no haya nadie que trabaje para nuestra compañía de seguros).&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Un domingo por la mañana nos acercamos a la comisaría de Munirka, la más próxima a nuestra casa. Nos hacen pasar a un despacho en el que hay dos mesas, unas cuantas sillas, un par de teléfonos, dos policías con sus uniformes caqui, uno detrás de cada mesa, que también parecen formar parte de la escueta decoración, y unas cuantas personas no identificadas que entran y salen. Nos hacen sentar en una esquina de una de las mesas y uno de los dos policías escucha distraídamente nuestra historia, luego coge un bolígrafo y escribe algo en una especie de almanaque que tiene sobre la mesa que parece sacado de una película en blanco y negro en la que José Luis López Vázquez trabajara de contable en una sastrería. La tecnología puesta al servicio de la lucha contra el crimen, vaya. Nos dice que esperemos cinco minutos a que venga el oficial. Le decimos que muy bien.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Unos 45 minutos después llega por fin el oficial. Es un señor serio, de unos 55 años, vestido de paisano. Nos pregunta el motivo de la visita. Le contamos nuestra versión de los hechos: el sábado por la noche, mientras caminábamos felices y confiados por las cercanías de hotel Vasant Continental (apenas a 300 metros de la comisaría) dirigiéndonos a la discoteca situada en la planta baja de dicho hotel, dos individuos a bordo de una motocicleta (no, no vimos la matrícula) pasaron a toda velocidad a nuestro lado e hicieron uso del clásico tirón para arrancarnos del brazo la bolsa en la que llevábamos la cámara. Por supuesto no tuvimos posibilidad de reaccionar en ese momento, debido al susto y al shock. Al día siguiente acudimos prestos y compungidos a denunciar el suceso. Perfectamente verosímil, ¿qué no?&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;El tipo me mira con la misma cara que si le hubiera asegurado que el ladrón se desplazaba en alfombra voladora, o que el Atleti volverá alguna vez a ganar un doblete. Empieza a someterme a interrogatorio. Yo empiezo a temblar por dentro, aparte que no entiendo la mitad de lo que dice.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Comisario - ¿Ayer por la noche?&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Charliter – Sí.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Comisario - ¿Enfrente del hotel?&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Charliter – Sí.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Comisario - ¿Dos individuos en moto que pasan al lado y les quitan la cámara? &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Charliter - Sí, sí (glups).&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Comisario - ¿Y por qué no lo denunciaron ayer mismo?&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Charliter – Es que nos quedamos muy traumatizados (horror).&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;En este punto ya somos conscientes de la endeblez de la historia. El comisario ladea la cabeza y emite su veredicto: “Dis is not bi-lí-bi-vol” (“Esto no es creíble”). Estupendo. Bangalore, tenemos un problema.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Amable y pacientemente, el comisario nos explica las razones que le hacen desconfiar de la veracidad de la historia. Se pueden resumir en:&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;La India es un país tranquilo y pacífico (correcto).&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;Nueva Delhi es una ciudad tranquila y pacífica (cierto).&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;Vasant Vihar es un barrio tranquilo y pacífico (sin duda).&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;Este tipo de robos son inexistentes en la India (lo sabemos, pero qué mala suerte que nos ha tocado).&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;Es imposible que anoche hubiera un robo delante del hotel, porque el comisario en persona y  varios de sus hombres estaban apostados con el coche patrulla a 50 metros de la puerta, como suelen hacer casi a diario (dooop!).&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Este último argumento es sin duda el más contundente y difícilmente admite réplica. El comisario nos informa (siempre paciente y amable) de que no puede atestiguar nuestra versión, y que simplemente va a hacer constar que hemos perdido la cámara. Cautivos y desarmados, flagrantemente desenmascarados, sabemos que la situación ha cambiado radicalmente. Ahora ya no se trata de que nos crean. Se trata de ver cuántas rupias nos va a costar que nos crean.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Por supuesto que ofrecerle dinero a un policía indio para que en una denuncia aparezca que tu cámara ha sido robada por la fuerza y no perdida, o para pasar por alto que acabas de atropellar a un mendigo y lo has dejado moribundo en mitad de la calzada, es algo tan habitual como sobornar al funcionario de turno para que se acelere la tramitación de tu expediente o hacer la declaración de impuestos oficial junto con el pago en especie dirigido al inspector de Hacienda. El dinero es el mejor lubricante para hacer que funcione (a favor del que lo tiene, claro) la perezosa y colosal maquinaria burocrática india.&lt;/p&gt; &lt;br /&gt;&lt;p&gt;El comisario nos pregunta si estamos de acuerdo con lo que va a hacer constar en la denuncia (cámara extraviada, ergo no cubierta por el seguro). Obviamente no lo estamos. Aquí siguen unos minutos un tanto incómodos y de conversación confusa. Él está esperando que hagamos nuestra oferta. Nosotros no acabamos de lanzarnos. Nos pregunta unas tres veces si estamos seguros de que queremos que aparezca la palabra “pérdida” en la denuncia. Las tres veces le contestamos que no. Él está alargando la conversación, completamente abierto a la puja que queramos ofrecer, esperándola tal vez con una mezcla de curiosidad y avidez (incluso nos ha preguntado cuánto valía la cámara, sin duda para calcular la tarifa correspondiente); remolonea en la silla, dice algo intrascendente a sus subordinados, el muy pillo nos está dejando unos segundos de diálogo para que preparemos un plan de emergencia. La situación es ahora cómica, no puedo evitar reírme. Nos planteamos contarle abiertamente la verdad y ofrecerle el dinero, aunque no sabemos cuánto será lo indicado (¿2.000 rupias, 3.000?). Al final, lamentablemente, nos falta arrojo. Nos pregunta por enésima vez si estamos de acuerdo con el enunciado de la denuncia. Nos encogemos de hombros y esbozamos una media sonrisa como respuesta. Él desiste, y ordena finalmente a uno de los policías que formalice la denuncia. Se levanta, nos da la mano y acaba la conversación. Adiós póliza.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Hay que decir que toda la escena estuvo presidida por un cartel colgado en la pared con el siguiente lema: “Want to be trusted? Tell the truth” (¿Quiere ser creído? Diga la verdad). Qué sagaces, estos indios. Maldita sabiduría oriental.&lt;/p&gt; &lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7128187-108704976367999192?l=txarliter.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://txarliter.blogspot.com/feeds/108704976367999192/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7128187&amp;postID=108704976367999192' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108704976367999192'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108704976367999192'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://txarliter.blogspot.com/2004/06/en-la-comisara_12.html' title='En la comisaría'/><author><name>charliter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07765522625310045808</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7128187.post-108636333813205044</id><published>2004-06-04T19:28:00.000+04:00</published><updated>2004-06-04T19:46:21.856+04:00</updated><title type='text'>La caló</title><content type='html'>Hase musha caló. Pero musha, musha. ¡Mushísima caló! Mayo y julio son los meses en los que el verano indio alcanza su máximo apogeo. Por el día las temperaturas llegan a topes de entre 42 y 45 grados (según el periódico, que como es bien sabido, siempre rebaja unos cuantos grados la apreciación atmosférica del ciudadano medio). Desgraciadamente, la noche no supone mucho alivio, salvo en los contados días en los que llueve o sopla un viento relativamente refrescante, porque las mínimas nocturnas no bajan de 27 o 28 grados. Afortunadamente,  además de siete ventiladores colgados en los techos, que apenas cumplen la misión de remover el ígneo ambiente, tenemos en la casa tres aparatos de aire acondicionado, uno en el salón y uno en cada uno de los dos dormitorios. A falta de televisor, el AC es el rey de la casa.&lt;br /&gt;	&lt;br /&gt;Nuestro piso es especialmente sofocante. Al ser un ático, recibe el azote solar de continuo todo el día, desde por la mañana hasta que se quita el sol. Se han registrado temperaturas de hasta 38 grados en el salón. La terraza es intransitable antes de las 8 de la tarde. Igual que la leyenda de que es posible freír unos huevos sobre el pavimento de Écija en el mes de agosto, estoy seguro de que aquí pones una sartén en el suelo y te cocinas sin ningún problema tus samosas o tus pakoras. Recuerdo el día en que cometí la imprudencia de colocar al sol un termómetro electrónico a las 4 de la tarde, sólo por satisfacer la cándida curiosidad de ver cuántos grados podía llegar a marcar. Cuando fui a recoger el termómetro, la pantalla de cristal líquido se había ennegrecido por completo. Después de un par de minutos frotando la pantalla para intentar devolver a la vida al pobre aparato, apareció el escalofriante registro: 58 grados. Luego deposité al desdichado termómetro unas horas en la nevera, como disculpa por tan cruel maltrato.&lt;br /&gt;	&lt;br /&gt;Ni siquiera la ducha supone un gran alivio, porque el agua teóricamente fría sale hirviendo (no me quiero imaginar a qué temperatura estará la tubería, todo el día expuesta al sol abrasador). Suerte que para compensar un poco, el agua caliente sale templada, porque se caldea con un calentador y es agua que llega del depósito de dicho calentador, no de las tuberías radioactivas de fuera, y teniendo el calentador apagado, sale un poco más fresca. Nuestro consumo de agua potable es ingente: hay noches en las que he llegado a beber un litro de agua, o tres durante el día. Compramos el agua en cajas de nueve botellas de dos litros cada una, que siempre se quedan cortas (los 18 litros suelen durar menos de una semana), por lo que nos disponemos a alquilar un expendedor de agua en el que se injertan bidones de 20 litros, que además serán tremendamente práctico cuando vengan visitas. Así también contribuimos a la protección medioambiental (concepto desconocido en la India) evitando el consumo masivo de botellas de plástico. Por cierto, visitantes: venid sin miedo a la canícula; en agosto la cosa será mucho más llevadera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya la última. No sé si como consecuencia de las asfixiantes temperaturas (sospecho que alguna relación puede haber), pero definitivamente un fenómeno biológico ha tenido lugar en nosotros: nos ha cambiado el olor corporal. Ahora olemos como los indios. O mejor dicho, olemos a indios. Ese olor que tanto me impresionó al llegar, está ahora incrustado en mi piel como un tatuaje no destinado a ser percibido por el ojo, sino a ser rastreado por la nariz. Después de la ducha apenas dura cinco minutos el alivio. Enseguida vuelve a estar ahí. Huelo a humo, a jazmín, a vaca, a incienso, a especies, a contaminación, a mango. Huelo como el Mahatma Ghandi. Por lo menos.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7128187-108636333813205044?l=txarliter.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://txarliter.blogspot.com/feeds/108636333813205044/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7128187&amp;postID=108636333813205044' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108636333813205044'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108636333813205044'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://txarliter.blogspot.com/2004/06/la-cal.html' title='La caló'/><author><name>charliter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07765522625310045808</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7128187.post-108566659489115047</id><published>2004-05-27T18:02:00.000+04:00</published><updated>2004-05-27T18:03:14.890+04:00</updated><title type='text'>Varanasi</title><content type='html'>Varanasi, antes Benarés (en los últimos años hay una moda de devolver a ciertas ciudades indias sus nombres originales, que normalmente habían sido alterados por los ingleses: Bombay es ahora Mumbai, Madrás es Chennai), existe por y para el Ganges, el río sagrado. Es una de las ciudades más antiguas del mundo (según leo en la inefable Lonli Planet). Seguramente se originó a partir de una gota de sangre del dios Shiva que salpicó junto al Ganges mientras entablaba un combate de varios siglos de duración contra las Fuerzas del Mal, o algo por el estilo. Aquí las ciudades históricas no fueron fundadas por los visigodos, los celtas o los romanos (por sus equivalente orientales, vaya), sino que tienen siempre un origen épico-legendario.&lt;br /&gt;	&lt;br /&gt;Según la creencia hinduista, morir en esta ciudad equivale a la liberación del alma, que escapa así del ciclo eterno de reencarnaciones (el samsâra). Por eso hay muchos fieles que vienen a pasar aquí sus últimos días. Las ceremonias rituales en Varanasi se convierten en celebraciones donde se canta y se jalea el alma del muerto. Nada que ver con el pésame y el dolor occidental: la muerte junto al río sagrado se considera una liberación, y como tal se festeja. A los que no tienen tiempo o medios para pasar allí sus últimos días, les vale con que les incineren a las orillas del Ganges y arrojen sus cenizas al río. A algunos que no tienen dinero para pagar la cremación (la madera cuesta una pasta), se les echa incluso de cuerpo presente al río. No es difícil ver algún fiambre flotando sobre sus contaminadas aguas. Porque el Ganges será todo lo sagrado que se quiera, pero a su paso por Varanasi se transforma en auténtica cloaca, precisamente porque al ser considerado una fuente de pureza, los indios lo utilizan sin miedo a corromperlo desde desagüe de la ciudad hasta lavandería, pasando por receptáculo de cadáveres. &lt;br /&gt;	&lt;br /&gt;Al margen de esto, es una ciudad que verdaderamente impresiona. Impresionan sus construcciones con siglos de antigüedad, sus templos, palacios, escalinatas (ghats, donde los peregrinos hacen sus abluciones en el Ganges). Planea efectivamente un sentimiento místico sobre la ciudad, desgraciadamente pervertido por el negocio generado alrededor de los turistas: muchas veces da la sensación de estar en una especie de gran parque temático religioso-pintoresco, y es difícil pasear más de cinco minutos sin padecer el acoso de los vendedores locales (de postales, collares, flores, estatuillas, camisetas, mapas, pósters...), o de quien te quiere hacer un masaje, llevarte a su tienda o a escuchar un concierto de tabla y sitar. Con todo, una visita altamente recomendable. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para quien esté interesado: fotos de Varanasi en &lt;a href="http://photos.yahoo.com/charliter" target="blank"&gt;http://photos.yahoo.com/charliter&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7128187-108566659489115047?l=txarliter.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://txarliter.blogspot.com/feeds/108566659489115047/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7128187&amp;postID=108566659489115047' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108566659489115047'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108566659489115047'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://txarliter.blogspot.com/2004/05/varanasi_27.html' title='Varanasi'/><author><name>charliter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07765522625310045808</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7128187.post-108566651992317588</id><published>2004-05-27T18:01:00.001+04:00</published><updated>2004-05-31T08:28:13.116+04:00</updated><title type='text'>En el tren</title><content type='html'>Aprovechando el primer fin de semana largo de nuestra estancia (el lunes 26 de enero fue el Día de la República, fiesta en todo el país), nos vamos con Silvia y Dani (el informático de la Oficina Comercial y su novia) a Varanasi o Benarés, lanzadísimos apenas dos semanas después de aterrizar en la India. Cogemos el tren en la estación central de Delhi el viernes a las 18:30; 13 horas después llegaremos a nuestro destino, la primera de las siete ciudades santas de la India, donde los peregrinos acuden con la esperanza de morir junto al Ganges y de este modo escapar del ciclo de reencarnaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viajamos en Sleeper de segunda clase, ya que el billete es un tercio del precio en primera (ir y volver a Varanasi –780 kilómetros desde Delhi- nos cuesta 625 rupias por cabeza, unos 11 euros), y la única diferencia parece ser que aquí el vagón es corrido, mientras que en primera son compartimentos cerrados (en tercera la gente viaja sentada en el suelo). Desmontemos un tópico: el tren no funciona arrastrado con una locomotora de vapor, ni va atiborrado con cuatro personas por metro cuadrado y gente subida en el techo. En realidad, esas escenas se ven sólo esporádicamente, normalmente en áreas superpobladas, como Bombay, Calcuta y alrededores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La infraestructura ferroviaria de la India es bastante impresionante: es la segunda mayor del mundo por número de kilómetros, y la Indian Railways es la empresa con más trabajadores en todo el mundo, cerca de 2 millones de empleados. La red ferroviaria es una de las cosas buenas que dejaron los ingleses en el país (aunque los trenes son generalmente lentos y de horarios a menudo impredecibles), como el gusto por tomar té, algunas muestras de arquitectura victoriana, el uso del inglés, la democracia, aunque también dejaron algunas secuelas nefastas, como la manía de circular por la izquierda con el volante a la derecha, o los ingobernables periódicos de 16 hojas y páginas de un metro cuadrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encontrar tu plaza en el tren suele ser una odisea: en el billete no aparece, con lo que hay que buscarla en unas listas que se colocan a la entrada del propio tren, unos 15 minutos antes de la hora de partida. La gente tiene la simpática costumbre de arrancar esta lista y tirarla al suelo una vez escrutada, con lo que es difícil leer nada en ella. La mejor alternativa es buscar a un revisor (cosa no siempre sencilla cuando la longitud media de los andenes es de 300 metros, y la densidad en que éstos están ocupados de 3 personas por metro cuadrado) para que mire en otra lista que lleva (que afortunadamente nadie le ha arrancado) cuál es tu plaza. Una vez consigues esta información, sólo queda volver a recorrer el andén para localizar tu vagón y dentro de éste tu litera, que casi seguro estará ocupada por algún viajero demasiado perezoso para buscar su asiento, a quien tendrás que dedicar otro tanto de energía para convencerle de que desaloje tu plaza. Una vez superados todos estos escollos, puede uno sentarse y por fin respirar a la espera de que se ponga en marcha el convoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rápidamente nos convertimos en una de las atracciones del vagón. La casualidad ha deparado juntarnos con un excampeón de lucha libre que viaja con dos acompañantes más jóvenes, uno de los cuales va a Varanasi para casarse (enero y febrero es la temporada alta de las bodas en la India). Los indios son increíblemente curiosos, por lo menos con todo lo que tenga que ver con los extranjeros, y su discreción es nula. Nuestros tres acompañantes, más otra gente que se acerca atraída por el revuelo, nos examinan como si fuésemos auténticos seres extraplanetarios, mirándonos tal cual estuvieran contemplando un documental de National Geographic sobre las fascinantes costumbres del hombre occidental; no se pierden detalle viéndonos jugar a las cartas, qué comemos, qué móviles usamos, intentado averiguar de qué hablamos. Por supuesto, lo que más les atrae son las dos pichurris.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un tren indio es más entretenido que el tren de los hermanos Marx. La gente habla por los codos, canta, cena, come, desayuna, comparte su comida o su lectura, te pregunta, te interroga, te mira incansablemente... Continuamente pasan vendedores de comida, aperitivos, café, té. Sólo hay unas pocas horas de calma, entre la medianoche y las 5 o 6 de la madrugada, momento en que vuelven a la carga los vendedores de té, despertándote al grito de “Chai, chai” con su voz rasposa que recuerda a la de E.T. (“mi caaasa, teléeeeefono”). Sin duda, infinitamente más ameno que un viaje en Talgo. &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7128187-108566651992317588?l=txarliter.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://txarliter.blogspot.com/feeds/108566651992317588/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7128187&amp;postID=108566651992317588' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108566651992317588'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108566651992317588'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://txarliter.blogspot.com/2004/05/en-el-tren_27.html' title='En el tren'/><author><name>charliter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07765522625310045808</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7128187.post-108566648661019745</id><published>2004-05-27T18:01:00.000+04:00</published><updated>2004-05-27T18:01:26.610+04:00</updated><title type='text'>Los puntos sobre las íes</title><content type='html'>- A ver un momento. No confundamos las cosas. No sé si hasta la fecha en estas pequeñas crónicas he dado la impresión de que la India es un sitio poco recomendable para vivir. &lt;br /&gt;- Pues sí, esa es la impresión que usted ha dado a menudo: que si la gente es vaga o insensible, que si nada funciona bien, que si todo es un desastre... &lt;br /&gt;- De acuerdo, esto no es Suiza. Ni siquiera es Teruel. Aquí hay que renunciar a muchas cosas a las que estamos acostumbrados. Pero a cambio estamos recibiendo tantas otras cosas maravillosas. &lt;br /&gt;- Ponga un ejemplo&lt;br /&gt;- Los hay a patadas: el puesto de frutas que tenemos en el mercado al lado de casa, sin ir más lejos. Es una gozada el surtido de productos que exhibe: bananas, mangos, papayas, piñas, sandías, melones, chikoos, granadas...  &lt;br /&gt;- También hay esas frutas en España.&lt;br /&gt;- No digo que no, pero no pagará usted un precio irrisorio por ellas, ni las tendrá disponibles prácticamente todo el año, ni le atenderán siempre con una sonrisa de oreja a oreja. Y hablando de frutas, ¿qué me dice de los zumos?&lt;br /&gt;- ¿Zumos? ¿Se refiere al tetra brik?&lt;br /&gt;- ¡¡Ja, ja!! ¡¡El tetra brik!! Qué ingenuo es usted, caballerete. Sepa que en la India encontrará miles de puestos de zumos por las calles, donde en un santiamén le prepararán un exquisito extracto de la fruta que usted elija para refrescar el cuerpo.&lt;br /&gt;- ¡Caramba!&lt;br /&gt;-	Sí, caramba. ¿Se va usted dando cuenta? Déjeme que le hable de la comida. Es algo exquisito. Verduras, currys, arroces, panes, legumbres, dulces... Todo es tan sabroso, tan sencillo pero a la vez tan suculento, con esos maravillosos toques de especias que utilizan para cualquier plato...&lt;br /&gt;-	Un momento: pero no hay carne ni pescado.&lt;br /&gt;- Lo admito, mi furibundo amigo. Cierto que no se puede comer carne de vaca y que el pescado es difícil de encontrar lejos del mar. Pero hay pollo y cordero, y el pescado se puede encontrar si se sabe cuándo y cómo buscarlo. Aún así, le aseguro que no se echan tan de menos como usted se imagina, tan rica y variada es aquí la oferta gastronómica. &lt;br /&gt;- No sé, no sé...&lt;br /&gt;- Aahh, me parece que usted muestra el clásico recelo de los acomodados. Debería darse una vuelta por la India. Esto es un festival para los sentidos: está lleno de sabores, de olores, de colores. &lt;br /&gt;- ¿A qué sabe?&lt;br /&gt;- Ya le digo: a especies, a metai (dulces tradicionales de la India, le aclaro antes de que me pregunte), a frutas, a lassi (un yogur líquido que se toma dulce o salado), a té. &lt;br /&gt;- ¿Y a qué huele?&lt;br /&gt;- A inciensos; a tierra en el interior y a sal en la costa; a flores; a bidis (unos cigarritos que fuma la gente humilde), a los puestos de comida por la calle.&lt;br /&gt;- ¿Pero también hay mal olor en cualquier lado, no?&lt;br /&gt;- Ay, sí, huele mal muchas veces. Su resistencia merece que le responda con un tópico tantas veces usado: la India es el país de contrastes por excelencia.&lt;br /&gt;- ¿Y de qué color dice que es?&lt;br /&gt;- Del color de los saris de las mujeres, del color de las buganvillas, del color de las miles de telas y sedas de las tiendas, del color de las delicadísimas joyas que lucen en los escaparates de las joyerías, del blanco de los kurtas de los hombres en verano.&lt;br /&gt;- Pues sí que lo pinta usted distinto. Reconozco que mi idea de la India estaba más cerca de un país atrasado y miserable.&lt;br /&gt;- De usted y de tanta gente. ¿Con qué identifican a la India? Vacas escuálidas por la calle, el sistema de castas, la superpoblación, la miseria, el hambre. Sí, todo eso existe, pero lo milagroso de este país es que funcione y vaya para adelante a pesar de todas esas lacras. &lt;br /&gt;- ¿Y cómo es eso posible?&lt;br /&gt;- Creo que es gracias a su gente. La gente es humilde, amable, servicial. Sus vidas son sencillas, no tienen muchas posesiones, ni aspiran a tenerlas. No son avariciosos ni posesivos ni competitivos como los occidentales. &lt;br /&gt;- ¿No está hablando de resignación?&lt;br /&gt;- Sólo un occidental puede pensar que una persona humilde es una persona resignada. Los indios se contentan con lo que tienen y son felices (o al menos no son infelices) porque no aspiran a tener más. Si llegan a conocer el sentimiento de la frustración por no poseer más será porque los occidentales les hemos contaminado con nuestros “ideales”.&lt;br /&gt;- Tal vez tenga usted razón.&lt;br /&gt;- No sé si la tengo, pero es así como pienso. Aquí puede uno caminar frente a un poblado de chabolas y verá la vida en marcha: niños jugando, hombres trabajando, mujeres lavando...  Es asombroso, es la India.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7128187-108566648661019745?l=txarliter.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://txarliter.blogspot.com/feeds/108566648661019745/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7128187&amp;postID=108566648661019745' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108566648661019745'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108566648661019745'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://txarliter.blogspot.com/2004/05/los-puntos-sobre-las-es.html' title='Los puntos sobre las íes'/><author><name>charliter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07765522625310045808</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7128187.post-108566645324733786</id><published>2004-05-27T18:00:00.001+04:00</published><updated>2004-05-27T18:00:53.246+04:00</updated><title type='text'>El tráfico</title><content type='html'>El caos circulatorio de Delhi se rige por un orden estrictamente jerárquico. Cuanto más voluminoso el vehículo, mayor prioridad de paso, y viceversa, cuanto más pequeño, insignificante o ligero, más vivos deben estar los conductores para ir dejando vía libre a los grandes. Así que como si las calles fueran un ecosistema oceánico, mandan los ballenatos (autobuses y camiones), siguen los leones marinos (camionetas, todoterrenos), luego toda la gama intermedia de pescados (desde coches hasta rickshaws), después las sardinillas (motos y bicicletas) y en el último escalón está el plancton peatonal que sirve de alimento a todos los anteriores. &lt;br /&gt;	&lt;br /&gt;Obvia decir que la educación vial es nula. Los conductores en Delhi circulan a base de ganar metros a los vehículos que tengan cerca: no se trata de ir del punto A al punto B de la forma más cómoda, lógica o rápida posible; más bien da la sensación de que el objetivo es superar al máximo número posible de competidores entre A y B, disputándoles cada metro de asfalto al estilo de una salida de un Gran Premio de F1. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El uso del claxon al circular es continuo. La Castellana es un remanso de paz al lado de cualquier calle de Delhi en hora punta. El sentido auditivo es imprescindible para los conductores, que le dan a la bocina con una insistencia machacona, tal vez para reemplazar la casi total ausencia de semáforos y guardias de tráfico. Aún así, los osados compatriotas que se han comprado una moto y circulan por la ciudad al estilo de Han Solo conduciendo su Halcón Milenario entre campos de asteroides, dicen que es muy útil que les piten, porque así se sabe de donde viene el peligro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros no nos hemos comprado moto, claro, somos demasiado caguetas o prudentes para ello. Nuestro modo de locomoción habitual para distancias largas es el ricksahw, esa especie de alcachofa motorizada conducida por un aspirante a kamikaze. En Delhi los hay a patadas, y seguramente sea la forma más cómoda de desplazarse, ya que son baratos, rápidos y fácilmente localizables. A cambio de estas ventajas, a menudo se pasa un mal rato a bordo. La sensación de montar en un rickie es parecida a la de montar en los autos de choque de las ferias, con la salvedad de que generalmente el conductor evita el impacto en el último instante con alguna filigrana salvadora. Muchos conductores tienen un pequeño altar delante del manillar con que manejan el cacharro donde llevan coloridas imágenes de algunos dioses del variado repertorio hindú. Antes de arrancar, a veces dedican un pequeño rezo a sus respectivos protectores; en esos casos, es aconsejable que el pasajero empiece también a rezar lo que sepa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero lo más asombroso de todo es que, aún con miles de vehículos moviéndose en estas condiciones, apenas hay percances circulatorios. Los conductores indios tienen una prodigiosa capacidad para calcular con precisión de milímetros la velocidad, los espacios y la distancia, con lo que consiguen continuamente evitar trastazos que parecen irremediables. Por supuesto que también influye el hecho de que la velocidad media es muy baja (dada la congestión circulatoria), pero no deja de ser pasmoso salir siempre ileso del maremágnum vial. Es uno más de los milagros de la India: sólo aquí es posible que las cosas funcionen con aparente normalidad en un entorno caótico. &lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7128187-108566645324733786?l=txarliter.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://txarliter.blogspot.com/feeds/108566645324733786/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7128187&amp;postID=108566645324733786' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108566645324733786'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108566645324733786'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://txarliter.blogspot.com/2004/05/el-trfico.html' title='El tráfico'/><author><name>charliter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07765522625310045808</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7128187.post-108566642504405227</id><published>2004-05-27T18:00:00.000+04:00</published><updated>2004-05-27T18:00:25.046+04:00</updated><title type='text'>Casa nueva</title><content type='html'>Nuestra búsqueda de casa duró exactamente tres días: fue el tiempo suficiente para decidir: a) que lo mejor era buscar una vivienda lo más cercana posible a la Oficina Comercial; b) que no queríamos aguantar ni un minuto más del necesario a los plastas de los agentes; c) que no queríamos que nos enseñaran más cuchitriles; y d) que ya habíamos visto la casa de nuestros sueños. Desarrollo a continuación: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a) No es plan vivir lejos de la oficina, porque el traslado diario puede convertirse en una tortura cotidiana. Las distancias aquí son tan brutales que vivir lejos del trabajo obliga a tragar humos y atascos a mansalva, pelear a diario con los estafadores de los rickshaws o comprar una moto y arriesgarse a ser aplastado en cualquier cruce por una vaca o un autobús. Así que aunque los caseros del barrio se aprovechan todo lo que pueden de que estemos en un área residencial para guiris y cobren unos alquileres de escándalo para la India, decidimos que compensaba quedarnos aquí. Nuestros caseros, por cierto, viven en el piso de abajo. Son una pareja de viejos de nombre Madar (él) y Shubh (ella), él con pinta de Herman Monster, medio sordo, agarrado y rata mordaz con el dinero, pero simpático cuando no hay rupias de por medio; ella con pinta de bruja de Salem, coja, gritona, aunque más agradable en general que el marido. Como el alquiler se lo pagamos en metálico, los primeros días de cada mes solemos subir y bajar la escalera de puntillas para que no nos oigan, rememorando la típica escena de comedia británica tipo “Los Ropper”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b) En tres días se pusieron a trabajar para nosotros siete u ocho agentes inmobiliarios. A algunos les llamamos personalmente porque ya los conocían en la oficina, pero otros se pusieron espontáneamente a nuestro servicio sin haberles contactado antes (misterios del lejano Oriente). Con alguna honrosa excepción, unos pesados que nos hicieron perder bastante tiempo con su peloteo y su nula atención a nuestras demandas: les dices que tu presupuesto es YY.000 rupias y te enseñan pisos de YY.000 x 2 rupias. Les dices que quieres ver pisos con unas mínimas garantías de calidad y te llevan a un barrio proletario con unas casas donde el polvo no te deja ver dónde pones los pies. Al final prescindimos de todos y negociamos directamente con Madar Monster, porque así nos ahorramos el medio mes de comisión que se lleva el agente. ¿O qué se habían creído, que nosotros sólo estamos para que nos extraiga todo el mundo pasta y no sabemos de estas triquiñuelas? ¡Como si no hubiéramos estudiado el Lazarillo de Tormes en el colegio!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c y d) Nuestra casa nos encantó desde el momento en que la vimos. Sobre todo después de los horrores que nos enseñaron los agentes. La verdad es que difícilmente tendremos otra casa tan hermosa como esta: luminosa, espaciosa, ¡limpia! y a cinco minutos andando de la oficina. Tiene dos habitaciones y tres baños: es fabuloso poder decidir si vas a hacer tus necesidades en el ala este, oeste o norte de la casa, por no hablar del alivio que supone saber que siempre tendrás un retrete a mano en caso de que tu intestino sucumba a las escasas condiciones sanitarias y ecológicas del entorno. Todas las habitaciones y el salón tienen timbre para llamar al servicio... sencillamente impresionante. Y también tienen todas ventilador en el techo, de esos de aspas de casa colonial. La terraza tiene 40 metros cuadrados, incluida una barra que parece importada de un chiringuito de playa caribeña, construida con sus propias manos por el franchute que vivía antes aquí (el hombre debió decidir que no podía vivir sin una barra de bar en su terraza). Lo malo es que ya sólo se puede salir por la noche, porque durante el día recibe sol de pleno desde la mañana hasta el ocaso, y poner un pie fuera significa exponerse a la desintegración y acabar como esas siluetas en el suelo de Hiroshima y Nagasaki. ¡Ah! El cuarto de invitados todavía está sin estrenar... A ver quién se anima.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7128187-108566642504405227?l=txarliter.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://txarliter.blogspot.com/feeds/108566642504405227/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7128187&amp;postID=108566642504405227' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108566642504405227'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108566642504405227'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://txarliter.blogspot.com/2004/05/casa-nueva.html' title='Casa nueva'/><author><name>charliter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07765522625310045808</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7128187.post-108566639082366718</id><published>2004-05-27T17:59:00.000+04:00</published><updated>2004-05-27T17:59:50.823+04:00</updated><title type='text'>La paciencia</title><content type='html'>La India podrá ser la tierra del misticismo y la búsqueda espiritual, pero sin duda el sentimiento que más se desarrolla aquí es la paciencia. Aquí todo funciona a trancas y barrancas, como si estuviéramos en la España de hace 40 años. Que cualquier cosa funcione con normalidad siempre es cuestión de suerte, si no de milagro. Uno puede experimentar el frustrante sentimiento de que se le ha pasado el día de manera improductiva, que no le ha cundido nada, pero claro, para hacer un cierto número de actividades a las que estamos acostumbrados en España el día tendría que durar como mínimo 48 horas, porque si no, como que no da tiempo. No es de extrañar que la India sea el país con menor número de muertes por ataque cardiaco: entre los niveles de colesterol nulos y la pachorra nacional, un indio tiene las mismas probabilidades de sufrir un infarto que una familia madrileña de pasar un agradable día en la carretera de Valencia a la vuelta de las vacaciones de Semana Santa. &lt;br /&gt;	&lt;br /&gt;La lucha cotidiana contra los elementos tendría que ser convalidada con un Master en Paciencia por la Universidad del Santo Job, por lo menos. En los rickshaws tienes a menudo la sensación de que has tenido la mala suerte de ir a montarte en uno que va a morir en la siguiente cuesta, o que en cualquier momento se va a quedar sin gasolina. Los cortes de luz son tantos (sobre todo en verano, cuando todo el que puede enciende el aire acondicionado) que no es descabellada la idea de comprar unos cascos de minero con lámpara frontal incorporada, para cualquier emergencia. El tiempo que hay que invertir en una llamada de teléfono es el triple del normal, entre las interferencias de la línea, los problemas de entendimiento y lo que se tarda en localizar a la persona con quien quieres hablar. Si vienen los operarios a llevarse de tu casa el aparato de aire acondicionado y vuelven a marcharse alegando que se han olvidado la carretilla (o cualquier tontería por el estilo) y dicen que volverán en quince minutos, puedes estar seguro de que no aparecerán antes de tres o cuatro días. Y si vas a recoger un mueble que tenías encargado hace semanas, lo más probable es que te digan que todavía no está listo y que vuelvas la semana que viene. Sin más explicaciones. Vaya usted a pedir el libro de reclamaciones, vaya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta para sacar un billete de tren es necesario hacer primero una cola donde te dan un formulario que tienes que rellenar con todo tipo de detalles personales (nombre, edad, sexo, dirección, número de pasaporte, origen y destino del viaje), y luego ponerte en otra cola para la ventanilla donde se vende el billete. Por si no fuera suficiente con los estándares de calidad media-baja con que funciona todo, el monstruo burocrático que se agazapa tras cualquier actividad que tenga que ver con la Administración pública entorpece y ralentiza aún más cualquier trámite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por cierto, los indios se comportan como auténticos cafres cuando tienen que guardar una cola. Aparentemente mantienen cierto orden y se ponen en fila (india, claro) esperando su turno, pero en cualquier momento se abalanzarán hacia la ventanilla como posesos ultrasures espoleados por un gol de Zizú, y si estás un poco despistado te arrollarán sin la menor compasión. Qué impacientes, de verdad. &lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7128187-108566639082366718?l=txarliter.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://txarliter.blogspot.com/feeds/108566639082366718/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7128187&amp;postID=108566639082366718' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108566639082366718'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108566639082366718'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://txarliter.blogspot.com/2004/05/la-paciencia.html' title='La paciencia'/><author><name>charliter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07765522625310045808</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7128187.post-108566634511492387</id><published>2004-05-27T17:58:00.000+04:00</published><updated>2004-05-31T08:44:05.490+04:00</updated><title type='text'>El regateo</title><content type='html'>Para circular por la India en general y Nueva Delhi en particular, es recomendable ir armado de ciertas habilidades que se convierten en imprescindibles para salir medianamente bien parado de cualquier eventualidad, como son la paciencia, el sentido de la orientación, la espontaneidad, la habilidad para improvisar o las tragaderas necesarias para ver todo lo que se ve por aquí. Pero una práctica a la que los occidentales no estamos acostumbrados y que rápidamente hay que aprender a desplegar es la del regateo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí la regla es que todo el mundo va a intentar aprovecharse de los rostros pálidos. Y aprovecharse no significa que los precios para los occidentales aumenten un poco, sino que se pueden multiplicar por dos, por tres o por más. Muchos productos traen una etiqueta donde viene el precio “oficial” (establecido por el gobierno) al que se puede vender dicho producto (el MRP, Maximun Retail Price), y más caro que eso no pueden cobrar. Pero el problema surge en aquellos bienes o servicios en los que el MRP no está fijado. Entonces hay que negociar el precio, y tienen lugar escenas como la siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Charliter: ¿Cuánto por este jersey?&lt;br /&gt;Comerciante: 350&lt;br /&gt;Charliter: ¿¿¿Quééé????¿¿¿350??? (en el regateo es válido sobreactuar cual actor de Bollywood, exagerando el papel de cliente indignado ante la magnitud de la estafa). Te doy 230.&lt;br /&gt;Comerciante: No, no.&lt;br /&gt;Charliter: ¿No? Vale. (en este punto deposito el jersey sobre una silla y sigo mirando por la tienda, aparentando indiferencia por el jersey, que por cierto, deja bolitas sobre la camiseta cuando me lo pruebo; le hago notar al tendero que la prenda es de mala calidad y que no puedo pagar tanto por ella, y el muy ladino se ríe pero no cede en el precio. En realidad, estoy desplegando toda esta farsa para ganar tiempo mientras calculo mi siguiente puja. Insisto medio minuto después).&lt;br /&gt;Charliter: Oquei, 300. (aquí ya sé que me va a decir que sí, y más o menos era la rebaja que pretendía conseguir. Primero le metes lo de las 230 por ver si cuela).&lt;br /&gt;Comerciante: oquei. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trato cerrado. Lo normal es que las dos partes cedan un poco y que el precio final no sea tan alto como el que te piden inicialmente, ni tan bajo como el que ofreces (hay que saber calcular cuánto es justo ofrecer, porque tampoco está bien visto que se ofrezca un precio miserable, el nativo se puede ofender y se acaba la operación). Al principio es normal que te timen bastantes veces, pero después de las dos primeras semanas ya tienes una idea bastante aproximada de lo que cuestan las cosas y es más difícil que te estafen, además de que vas desarrollando la habilidad regateadora hasta convertirte en un Maradona de la rupia. El viejo truco de ofrecer un precio y darte media vuelta si no lo aceptan suele funcionar; cuando el nativo ve que de verdad te vas, entonces te llama y empieza a ceder total o parcialmente en sus demandas. Los indios están dispuestos a cualquier cosa con tal de venderte algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los más cucos son los taxistas y los conductores de rickshaws. El jersey puedes al final comprarlo o no, pero el desplazamiento motorizado es imprescindible en esta ciudad de distancias inabarcables para las piernas, por lo que a la fuerza tienes que recurrir a ellos, y se aprovechan todo lo que pueden. A los conductores de rickies a veces incluso se les escapa la risa cuando te dicen un precio desorbitado para la carrera (si cuela, cuela). En los taxis puedes negociar el precio antes de montar o que pongan el taxímetro (normalmente trucado) si no estás de acuerdo con lo que piden. Los muy ladinos lo llevan siempre tapado con un trapo o una toalla, y al final del trayecto lo levantan y oh sorpresa!! marca la cantidad que pedían y que te había parecido excesiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Incluso cuando compras algo pagando la tercera parte de lo que te pedían inicialmente tras un extenuante cuarto de hora de regateo, te queda siempre la mosqueante sensación de que lo podrías haber sacado más barato. Espero que si conseguimos aprender al menos unas nociones básicas de hindi, tal vez sea menos fácil que nos tomen el pelo. Aún así, con la maestría que vamos a adquirir aquí en el arte del regateo, que tiemblen los comerciantes locales cuando volvamos a España. ¿O en España no se regateaba? Qué pena, con lo divertido que es. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, en esta lucha continua al final la alternativa es ahorrar unas rupias o ahorrar energías, y casi compensa más la segunda que la primera. Además, no deja de resultar mezquino ponerse a discutir por unas rupias cuando todo cuesta un tercio o una cuarta parte de lo que estamos acostumbrados en España, y cuando sabes que la otra persona subsiste cada mes con lo que tú te puedes gastar en una visita a la FNAC, por ejemplo, o puede que con menos. Así que cuanto más tiempo pasamos aquí, menos insistimos en el regateo (sólo procuramos que no se nos cargue con tarifas abusivas). Aunque suene tonto, así redistribuimos un poco nuestra fortuna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7128187-108566634511492387?l=txarliter.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://txarliter.blogspot.com/feeds/108566634511492387/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7128187&amp;postID=108566634511492387' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108566634511492387'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108566634511492387'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://txarliter.blogspot.com/2004/05/el-regateo.html' title='El regateo'/><author><name>charliter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07765522625310045808</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7128187.post-108566621306956434</id><published>2004-05-27T17:54:00.000+04:00</published><updated>2004-05-28T09:58:35.546+04:00</updated><title type='text'>La pobreza</title><content type='html'>Es duro convivir con la miseria. La India –cito a vuelapluma- tiene 400 millones de pobres, osease, para hacernos una idea, diez veces la población de España vive en la miseria. Porque aquí un pobre no es alguien a quien le cuesta llegar a fin de mes, sino alguien que vive en la calle o en una chabola y cuya vida consiste generalmente en encontrar una forma de subsistir hasta el día siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Citando otra vez explicación místico-teológica-sociológica extraída del &lt;a href="http://www.casadellibro.com/fichas/fichabiblio/0,1094,2900000950261,00.html" target="blank"&gt;libro de marras&lt;/a&gt;:&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;br /&gt;“&lt;i&gt;La evolución espiritual es totalmente personal. Cada persona, al crear su propio karma, sufre o goza de las consecuencias de sus acciones. No se puede, por tanto, interferir en el destino de las otras personas. [...] Esto hace al hindú en parte indiferente hacia los padecimientos del prójimo. Si un hindú ve a alguien sufrir, considera que ese alguien se ha merecido tal sufrimiento con sus malas acciones anteriores. [...] Esta aceptación puede conducir a lo que en Occidente consideraríamos falta de compasión o de caridad, y también excesivo conformismo ante la vida. Tiene, sin embargo, sus puntos positivos. El hindú no es proclive a la envidia. Si una persona tiene más salud, más riqueza o mejor posición social que él, es porque se lo ha ganado con sus buenas acciones en vidas anteriores. Entre los hindúes, aunque se pueda decir otra cosa, casi no existe el odio de clases. Los pobres no culpan a los ricos por su pobreza.&lt;/i&gt;”&lt;br /&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;Sinceramente, no sé si de verdad los hindúes creerán en este tipo de historias (si te mueres de hambre es porque en tu anterior vida fuiste muy malo), pero desde luego es una magnífica excusa para ponerse una coraza de indiferencia y blindarse para evitar la conmoción ante lo que ves alrededor. O tal vez la costumbre de verlo ha dejado sitio a la indiferencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque una de las cosas más impresionantes de este país es la convivencia con la miseria que encuentras en todas partes. En el mismo Basant Lok, el centro comercial pijín con sus tiendas de productos importados, sus cines, sus restaurantes y su cibercafé, también ves gente miserable tirada en la calle, y cada poco notas un golpecito a la altura de la rodilla y al mirar abajo te encuentras la mirada de un niño descalzo, vestido sólo con una camiseta que podría pasar por la bayeta de fregar los baños y totalmente cubierto de roña o de llagas, pidiéndote que le des algo. Y saliendo de Basant Lok, si cruzas por delante del lujoso hotel Vasant Continental y sigues la calle un par de cientos de metros, te encuentras con un poblado de chabolas instalado alrededor de un río-cloaca, con cerdos escarbando en la porquería, perros sarnosos y familias enteras metidas en una chabola de tres metros cuadrados sin luz.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Me temo que al final nosotros acabaremos blindándonos también ante estas escenas, o utilizaremos una de las manidas excusas (“Es que si le das limosna a uno, te rodean quinientos”; “Con darle una rupia a alguien no solucionas nada”) para escaquear la conciencia. O tal vez nos convirtamos al hinduismo y nos convenzamos de que la gente que vive en la miseria está pagando los pecados de sus vidas anteriores. Mientras tanto, intentamos no olvidar los versos de Vázquez Montalbán:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;font color="#666666"&gt;&lt;em&gt;In&amp;uacute;til escrutar tan alto cielo.&lt;br /&gt;In&amp;uacute;til cosmonauta el que no sabe&lt;br /&gt;el nombre de las cosas que le ignoran,&lt;br /&gt;el color del dolor que no le mata. &lt;/em&gt; &lt;/font&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;font color="#666666"&gt;&lt;em&gt;In&amp;uacute;til cosmonauta&lt;br /&gt;  el que contempla estrellas&lt;br /&gt;  para no ver las ratas.&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7128187-108566621306956434?l=txarliter.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://txarliter.blogspot.com/feeds/108566621306956434/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7128187&amp;postID=108566621306956434' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108566621306956434'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108566621306956434'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://txarliter.blogspot.com/2004/05/la-pobreza.html' title='La pobreza'/><author><name>charliter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07765522625310045808</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7128187.post-108566601406272565</id><published>2004-05-27T17:53:00.000+04:00</published><updated>2004-05-27T17:53:34.063+04:00</updated><title type='text'>Nuestro peculiar despertador</title><content type='html'>Todas las mañanas, entre las ocho y media y las nueve, nos despiertan unos individuos que se dedican a dar vueltas en bicicleta por las calles del barrio, voceando lo que supongo que será su reclamo comercial. No tenemos muy claro a qué se dedican, probablemente a vender algo, o tal vez van recogiendo cosas de las casas, o puede incluso que a llevarlas. Esto es el paraíso del apoltronamiento, aquí todo lo que compres te lo llevan a casa, hasta las tarjetas de recarga del móvil o las entradas de cine. Ni siquiera tienes que molestarte en sacar la basura, porque viene el basurero por las mañanas a casa y se lleva la bolsa. Según la teoría de la Indra, hay tantos millones de habitantes en este país que todos necesitan alguna ocupación, por absurda o inusual que a nosotros nos pueda parecer. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que todas las mañanas nos despierta el o los voceras de turno. Especial cariño tenemos a uno cuyo grito de guerra es algo así como “Areeeeee!”. Desde el primer día nos viene despertando Aré. Abrimos el ojo y lo primero que decimos es “Ya está aquí Aré”. Los primeros días esta frase iría seguida de algún recordatorio hacia la parentela de Aré, especialmente su madre, pero ahora ya nos hemos acostumbrado a tenerle de espontáneo despertador. Su voz suena como un cántico de saludo al día, parsimoniosa como el ritmo de sus pedaladas.  Aquí todo es cogerle el gustillo a las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También por las noches, suelen despertarnos los alborotos que montan los chuchos callejeros. El barrio está lleno de perros que andan sueltos por las calles, no sabemos si tienen dueño o no, pero se pasan el día vagueando y dormitando sobre el polvo. Por la noche abandonan la pose diurna de Rantamplán y se transforman en unos seres desagradablemente ruidosos, ladra uno y contestan unos cuantos más. Y si vuelves a casa cuando ya ha oscurecido, es bastante probable que te salga al paso más de un chucho ladrando escandalosamente. Por suerte, los perros no son sagrados y se les puede espantar con una voz (o en casos extremos con una pedrada o una buena patada), porque tienen una pinta muy amenazadora pero en el fondo son unos caguetas (algo así como un Ultrasur).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Delhi, como en infinidad de sitios en la India, la calle siempre está viva. No importa la zona ni la hora, aunque obviamente varía la vitalidad callejera en función de éstas. En nuestro residencial barrio, por ejemplo, no entra gente por las noches porque se cierran las verjas de entrada. Pero en cualquier parte de la ciudad, sabes que la vida no se detiene con la noche, sino que continúa para miles de personas o de familias para las que la calle es su medio de vida y su hogar (o, digamos, el sitio donde viven). A veces, cuando nos metemos en nuestra confortable camita por las noches y pensamos en esto, es inevitable que nos recorra un escalofrío por la espalda.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7128187-108566601406272565?l=txarliter.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://txarliter.blogspot.com/feeds/108566601406272565/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7128187&amp;postID=108566601406272565' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108566601406272565'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108566601406272565'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://txarliter.blogspot.com/2004/05/nuestro-peculiar-despertador.html' title='Nuestro peculiar despertador'/><author><name>charliter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07765522625310045808</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7128187.post-108566597240989052</id><published>2004-05-27T17:51:00.000+04:00</published><updated>2004-05-27T17:52:52.410+04:00</updated><title type='text'>La ociosidad de los indios</title><content type='html'>La India tiene más de mil millones de habitantes. Obviamente, si todos estuvieran trabajando y haciendo algo productivo, esto sería la hiper-mega-potencia sideral. Pero claro, no es el caso. Vas por la calle y ves a montones de personas sin hacer absolutamente nada, paradas en la calle mirando las musarañas (o los halcones, que los hay en esta ciudad). O los ves ocupados en tareas aparentemente de lo más absurdas, como por ejemplo, un individuo que va en bici con una carretilla detrás transportando un bidón de plástico (cosas más raras les he visto transportar). No olvidemos que esto no es el Primer Mundo; generosamente podría calificarse como el Segundo, y aquí los procesos de organización del trabajo son altamente primitivos. Igual el tío tiene que llevar el bidón a la otra punta de Nueva Delhi y luego volver, lo cual, dadas las distancias, la congestión circulatoria de esta ciudad y la parsimonia inherente a los nativos, le puede ocupar perfectamente el día entero (puede que incluso tenga que hacer noche en algún descampado a mitad de camino y volver al día siguiente). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Explicación místico-teológica al respecto de la pachorra local (que extraigo del libro &lt;a href="http://www.casadellibro.com/fichas/fichabiblio/0,1094,2900000950261,00.html" target="blank"&gt;La India mágica y real&lt;/a&gt;, de Enrique Gallud Jardiel, regalo de mi mami): “Cuando se cree disponer de miles de vidas futuras para evolucionar, se vive más pausadamente, se puede emplear el tiempo en muchas más cosas”. Vale. Según el hinduismo, el alma atraviesa un ciclo (el &lt;i&gt;samsâra&lt;/i&gt;) de muertes y reencarnaciones durante el cual va purificando su &lt;i&gt;karma&lt;/i&gt; (ley de causa y efecto mediante la cual cada ser crea su propio destino a través de sus obras, pensamientos y acciones), hasta que se alcanza la liberación del alma (&lt;i&gt;moksha&lt;/i&gt;) una vez que se han eliminado del karma todos los efectos negativos”. &lt;br /&gt;	&lt;br /&gt;Claro, muy bonito y muy místico, ¿pero luego qué pasa? Pues que llamas al fontanero  porque tienes una gotera encima de tu cama que cada día se va haciendo más grande (y eso que estamos en la estación seca, habrá que ver cuando llegue el monzón y llueva todos los días), y el miserable del fontanero tarda tres meses en venir a ver la gotera, total, ¿para qué se va a dar prisa, si tiene siglos por delante para purificar su karma putrefacto y corrompido? Pues mira fontanero, una cosa te voy a decir, yo seguiré con la gotera amenazando derrumbe sobre mi cabeza, pero tú sigue así y te veo reencarnado en chinche o en mosca de la calabaza. Al tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra cosa divertida de los indios es que la proporción de trabajadores / ociosos es (así a ojo) como de 1/5, y cualquier trabajador va siempre acompañado de su séquito de mirones desocupados. Esto sería el paraíso de los jubilados españoles que se acodan en las obras callejeras como si estuvieran en la barrera de los toros a contemplar el sufrido esfuerzo de los albañiles, sólo que aquí extendido a cualquier actividad.  Por ejemplo, un peluquero que tenga su particular salón de belleza en plena calle (los hay a montones), estará casi siempre rodeado de un semicírculo de espectadores observando sus habilidades con la tijera y el peine. Menos mal que por lo menos miran en silencio, sólo faltaba que encima metieran baza, “¡Eh Chowdri, esta patilla te la has dejado más larga que la otra!”, “Ahí le has metido un buen trasquilón” “¡Qué tío más guarro, mira como ha dejado la silla de caspa!”. Suerte que al menos suelen estar calladitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto nosotros los occidentales llamamos mínimamente la atención, casi siempre al preguntar el precio de algo o en el arduo y obligado proceso del regateo, nos rodea una bandada de curiosos que se acercan a meter la nariz en el deal. Lo malo es que no puedes espetarles “¿Es que no tenéis nada que hacer?”, porque te van a decir “Pues mire usted, sir: no”. Pos vale, así va la India.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7128187-108566597240989052?l=txarliter.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://txarliter.blogspot.com/feeds/108566597240989052/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7128187&amp;postID=108566597240989052' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108566597240989052'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108566597240989052'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://txarliter.blogspot.com/2004/05/la-ociosidad-de-los-indios.html' title='La ociosidad de los indios'/><author><name>charliter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07765522625310045808</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7128187.post-108566564928791755</id><published>2004-05-27T17:45:00.000+04:00</published><updated>2004-05-27T17:50:37.396+04:00</updated><title type='text'>El personal de la oficina</title><content type='html'>La Oficina Comercial se compone de los siguientes elementos (sin contar los becarios):&lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt; José Antonio, Consejero Delegado, el boss.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt; Curro, Agregado Comercial, segundo en el escalafón jerárquico. Conocido organizador de liguillas futboleras. Madridista. &lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt; Reena, la contable. Es la que manda cuando los anteriores están ausentes, pero tiene una pinta de buenaza incapaz de dar una orden a nadie.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt; Pradeep, el hombre para todo. Resuelve cualquier duda, tenga o no que ver con los asuntos de la oficina. &lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt; Swati y Lavanya, las dos administrativas locales. Encantadoras.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt; Mr. Shore, el chofer.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt; Kumar, encargado de la intendencia y la “limpieza”.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt; P.D. (abreviatura de Prawanistam Divajani, o algo por el estilo), sesteador y fotocopiador. Posee la habilidad de dormirse en cualquier rincón y de no hacer nunca lo que se le pide. Considerado el elemento exótico-tropical de la oficina.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt; Los dos guardas de la entrada, Vayar y el otro aún no sé su nombre.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De momento están de baja por maternidad (por si faltara gente en este país) Surabhi, analista de mercado, y Rachana, administrativa.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7128187-108566564928791755?l=txarliter.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://txarliter.blogspot.com/feeds/108566564928791755/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7128187&amp;postID=108566564928791755' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108566564928791755'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108566564928791755'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://txarliter.blogspot.com/2004/05/el-personal-de-la-oficina.html' title='El personal de la oficina'/><author><name>charliter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07765522625310045808</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7128187.post-108566545456425952</id><published>2004-05-27T17:39:00.000+04:00</published><updated>2004-05-27T17:44:14.566+04:00</updated><title type='text'>La comunicación con los nativos</title><content type='html'>Con la cosa del idioma, la India sería el paraíso para los españoles que han estudiado inglés en cualquiera de nuestras academias de idiomas patrias. Aquí, si quieres que te entiendan lo mejor es hablar espanglish puro y duro. Olvidarse de pronunciaciones impecables (nada de desencajarse la mandíbula intentando imitar el acento de Hugh Grant), utilizar el vocabulario más básico, destrozar las reglas gramaticales y poner acento de Carabanchel. Con esas pautas y haciendo cierto uso de la mímica (gesticulando con manos y cara), más o menos se puede hacer entender uno por los indígenas sin grandes problemas.&lt;br /&gt;	&lt;br /&gt;Otra cosa es entenderles a ellos, que tiene su tela. El oído tarda un tiempo en acostumbrarse a su inglés tintineante y saltarín, a su peculiar pronunciación ("w" germánica en lugar de sajona, o "ere" en lugar de "erre", por ejemplo) y al destrozo gramatical (al formular una pregunta, nada de poner el verbo delante del pronombre, como es académicamente correcto). Por suerte, este inglés está más cerca de nuestro espanglish que de la ortodoxia de Oxford, así que entenderlo por completo es sólo cuestión de acomodar un poco el oído. De todas formas, al llegar aquí es cuando me arrepiento de no haberme apuntado a algún curso de Opening para perfeccionamiento del espanglish.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y claro, no todo el mundo habla inglés, sólo la gente medianamente instruida, y entre los que lo hablan, no todo el mundo lo hace de forma inteligible. No hay mejor ejercicio para ejercitar la paciencia (de la que hablaré otro día) que regatear con un vendedor que no hable inglés: hazle entender a un vendedor callejero de alfombras que quieres una pieza de esparto de dos metros por uno (aquí no tienen muy claro cuánto es un metro, hay que hablar en pies o en pulgadas), con bandas de colores, con borde en color blanco, que no sea fina para que no se desintegre a las dos pisadas, y aparte otras dos más pequeñas (un metro por medio metro) pero lisas y con el borde no blanco sino marfileño, y todo ello que esté listo para el martes. Ejjjj que lo flipas. Llega el martes y el tipo te puede haber traído una maravillosa estatuilla polícroma con la efigie de sus antepasados, por ejemplo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra cosa de lo más chocante hasta que te acostumbras es la forma que tienen los indios de asentir. En vez de mover la cabeza con nuestro movimiento de arriba-abajo, la mueven hacia los lados, pero no de la forma semicircular en que nosotros negamos, sino haciendo un movimiento de acercar las orejas hacia los hombros, como una especie de péndulo invertido. Como los indios son pura flexibilidad, a ellos les queda un meneo de lo más gracioso y pintoresco, pero sitúese uno delante de un espejo e intente imitar el gesto, y le parecerá estar viendo a Pinocho en pleno Saturday Night Fever.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por no hablar de los problemas de entendimiento que al principio provoca el meneíto de marras. Por ejemplo, paras un rickshaw y le dices al chófer que quieres ir a tal sitio y le preguntas cuánto te va a cobrar. El tío te dice que 40 rupias, y si te parece mucho (que casi siempre será mucho), le haces una contraoferta por 30. El tipo se lo piensa un poco y luego ves como que niega con la cabeza, y tú como que dices "¿Qué no te interesa? Pues ahí te quedas, será por rickshaws...", y empiezas a buscar otro transportista, y entonces el pobre chófer, desesperado viendo que va a perder las 30 rupias que normalmente tardaría un día entero en ganar con sus clientes locales, vuelve a agitar la cabeza con más intensidad todavía, y tú "Que vale cara mono, que ya me he enterado, ya voy a buscar a otro", y hasta que no dice "Oquei, oquei" o "Come, come"  no te das cuenta que el pobre hombre te estaba diciendo que sí desde hacía media hora, y acabas subiendo al auto con el rabo entre las piernas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, nos hemos hecho el propósito de estudiar hindi, a ver si somos capaces de tender así algún puente a la comunicación. Muchos indios que no hablan inglés se te quedan mirando cuando les dices algo en el idioma imperial con una cara de niño pequeño a punto de echarse a llorar, con una especie de sentimiento de culpa por no entenderte; entonces hay que abandonar el intento de diálogo con una palmadita en el hombro y un "bueno, déjalo". Esperemos que con el hindi no nos suceda a la inversa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7128187-108566545456425952?l=txarliter.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://txarliter.blogspot.com/feeds/108566545456425952/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7128187&amp;postID=108566545456425952' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108566545456425952'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108566545456425952'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://txarliter.blogspot.com/2004/05/la-comunicacin-con-los-nativos.html' title='La comunicación con los nativos'/><author><name>charliter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07765522625310045808</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7128187.post-108566514703318769</id><published>2004-05-27T17:38:00.000+04:00</published><updated>2004-05-27T18:13:30.920+04:00</updated><title type='text'>La familia española</title><content type='html'>Al llegar nos han acogido en su hogar Valle, Eduardo y Ramón, los tres becarios del ICEX que también trabajan en la Oficina Comercial. Llevan aquí tres meses, y su servicio durará hasta septiembre. Ellos (y otras gentes que se irán uniendo) serán un poco nuestra familia este año. Al estar todos lejos de la patria y el hogar se crea instintivamente un vínculo afectivo y solidario muy fuerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La casa está muy bien, en el distinguido barrio de Vasant Vihar, a 10 minutos de la Oficina Comercial. Tiene unos techos altísimos, un salón descomunal (donde dormimos nosotros en unos austeros colchones dignos del Mahatma Gandhi), tres habitaciones grandes, cada una con su respectivo baño, y la cocina, más un balcón en la parte delantera y una terraza en la trasera. Por esto pagan 45.000 rupias (para convertir de rupias a pesetas de las de antes, multiplíquese por tres la cifra en rupias; para los que manejen con soltura el euro -que ya nos vale-, un euro equivale a unas 57 rupias), un dineral para la India, pero al ser tres se lo pueden permitir, además de que les dejaron la casa amueblada y con lavadora, todo un privilegio en Nueva Delhi. Ninguna casa tiene lavadora y la ropa la lavan los sirvientes (home helpers o  assistants, en la denominación políticamente correcta) a mano, por lo que lo mejor es traerse ropa de batalla, por aquello de que no te destrocen las camisas de seda al lavarlas a cepillazo limpio, y cuanta menos mejor, ya que aquí en ropa hay de todo y baratísima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El jueves 15 se unieron a nuestra pequeña familia Dani, el informático de la oficina, y su novia Silvia, que es enfermera pero viene sin trabajo y confiando en encontrar algo aquí. Otros miembros de la colonia española más cercana (en Nueva Delhi por lo visto hay 80 españoles censados, y 500 en toda la India) son Javi y Pep, becarios del COPCA (el equivalente catalán a la Cámara de Comercio de Madrid), Ana y Rodrigo, también becarios de la Oficina Comercial, y Pablo y Marta, lectores de español en la Universidad local. ¡Que Pûshana, divinidad del crecimiento y la prosperidad, reparta suerte para todos!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7128187-108566514703318769?l=txarliter.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://txarliter.blogspot.com/feeds/108566514703318769/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7128187&amp;postID=108566514703318769' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108566514703318769'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108566514703318769'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://txarliter.blogspot.com/2004/05/la-familia-espaola.html' title='La familia española'/><author><name>charliter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07765522625310045808</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7128187.post-108566509515023197</id><published>2004-05-27T17:37:00.000+04:00</published><updated>2004-05-27T17:38:15.150+04:00</updated><title type='text'>Aterrizaje, primeras impresiones </title><content type='html'>Llegamos al aeropuerto Indira Gandhi puntualmente a las 11:30 PM del domingo 11, después de ocho horas de vuelo desde Ámsterdam. Al pisar por primera vez suelo indio, el olor es lo primero que impacta: nada más salir del finger, en el mismo aeropuerto, el tufo tremendo que impregna el taxi, en la casa de Vasant Vihar. Es una mezcla de humos, basuras, especias, inciensos, comida, vegetación. No nos lo quitaremos de encima en meses, aunque seguro que dentro de un tiempo dejaremos de detectarlo; entonces ya seremos más indios. Más adelante iremos descubriendo que en cuestiones olfativas, la India también es un país de extremos (topicazo): los olores más repugnantes de repente dejan paso a los más exquisitos.&lt;br /&gt;	&lt;br /&gt;El Duty Free del aeropuerto parece un Todo a 100 chino de los que hay en la calle Hortaleza o Fuencarral. Viniendo de Ámsterdam, donde las tiendas de lujo del aeropuerto ocupan varias hectáreas, el contraste no puede ser más brutal. El aeropuerto en general es de una sencillez rayana con lo cutre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primeros contactos con la burocracia india: para pasar el control de pasaportes hay que rellenar un formulario con todo tipo de detalles personales, y pasar un control después de guardar 20 minutos de cola. Aquí mi único temor es que me confisquen las dos botellas de Rioja y el queso manchego que llevo en la mochila, pero me ponen el sello de entrada sin mayor incidente. Luego vuelven a comprobar tu identidad cuando recoges la maleta, y en un tercer control, te hacen rellenar otro papel antes de salir al vestíbulo de llegadas. Los funcionarios son secos y serios, y dan la impresión de que estos trámites son vitales, aunque seguramente a la mayoría de los viajeros no les prestan mayor atención. Les correspondemos de la misma forma, haciendo lo que piden con cierta desgana, sin darle mayor importancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al salir a la calle parece que hay niebla, pero no. Es la contaminación, que inunda todo con una especie de neblina. Y nos dicen que al ser invierno ahora hay poca, que ya veremos en verano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún no somos muy conscientes, pero ya estamos aquí.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7128187-108566509515023197?l=txarliter.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://txarliter.blogspot.com/feeds/108566509515023197/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7128187&amp;postID=108566509515023197' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108566509515023197'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7128187/posts/default/108566509515023197'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://txarliter.blogspot.com/2004/05/aterrizaje-primeras-impresiones.html' title='Aterrizaje, primeras impresiones '/><author><name>charliter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07765522625310045808</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry></feed>
